Colegio inventa eficaz método para que los niños lean.

Sabemos que a los niños cuesta trabajo que lean, todos los niños son diferentes: algunos no pueden quedarse quietos ni un minuto,  para maestros y padres de familia; hay otros que por el contrario son fanáticos de la lectura, a tal punto que es muy difícil que también hagan ejercicio por su propia cuenta. Un colegio descubrió un método muy interesante que puede ayudar a luchar contra ambos problemas al mismo tiempo.

Un día Scott Ertl, (un consejero en la escuela Ward de Winston-Samen, Carolina del Norte, Estados Unidos) estaba leyendo un libro mientras se ejercitaba en una bicicleta estática en el gimnasio (su único momento libre) cuando se le ocurrió una idea: implementar ese modelo en la educación de los niños. El director de la escuela lo apoyó.

El experimento comenzó con una sola bicicleta estática que se encontraba en el rincón del aula de clases, pero su popularidad aumentó a tal punto que pronto todos entendieron que necesitaban muchas más.

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Luego de un arduo trabajo Scott logró reunir una cantidad suficiente de máquinas de entrenamiento para equipar a una clase entera. Los profesores empezaron a hacer clases de 15-20 minutos en el aula equipada, donde además de hacer ejercicio, los niños pueden leer un libro o una revista.

Los niños también han mostrado muy satisfechos con las clases, han empezado a leer y también a moverse. Según algunas evaluaciones llevadas a cabo en la escuela, la velocidad de lectura de los estudiantes ha incrementado notablemente: entre más tiempo pasan los niños usando las máquinas de entrenamiento, mayor es su velocidad de lectura.

 

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Experimentos similares son llevados a cabo con éxito en otras escuelas. Para esto son utilizadas no sólo bicicletas estáticas, sino entrenadores elípticos, y hasta pelotas de fitness comunes en vez de sillas. La mayor parte del equipo es adquirido por las escuelas de forma gratuita: cualquier persona puede donar sus máquinas entrenadoras en desuso para que sus hijos lean.

 

Además del efecto educativo, este tipo de clases a aquellos pequeños que tienen un desarrollo físico bajo a mejorar su condición. Cada niño y niña puede graduar el nivel de carga a su gusto, así es que no hay ganadores o perdedores y que en cada rutina lean y se ejerciten es un ganar ganar.

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Para que los niños lean los padres también deben leer.

 

¿Sabes cuál es el truco más efectivo para que tus hijos les guste leer? Es simple: que a ti TAMBIÉN te guste leer. No valen trampas: no basta con que finjas que te gusta leer o que intentas cultivar el gusto por la lectura a estas alturas, aunque eso también funciona a cierto nivel. Lo que mejor funciona es que a los papás les guste leer naturalmente. Si luego sus hijos los ven leyendo o no… tampoco es relevante.

Así que la ciencia ha descubierto que la letra con sangre entra… pero no exactamente con sangre, sino con genes.

A finales de 1990, el Departamento de Educación de Estados Unidos efectuó uno de los estudios a mayor escala, el ECLS (Estudio Longitudinal de la Primera Infancia), que pretendía calcular el progreso académico de más de veinte mil niños desde la guardería hasta el quinto curso. El estudio reunía toda clase de información de un amplio espectro de niños: estructura familiar, etnia, posición socioeconómica, nivel de educación de los padres y otros.

Las estadísticas extraídas del ECLS muestran la siguiente correlación: un niño con gran cantidad de libros en casa,  que sus padres lean, tiende a tener mejores calificaciones que uno sin ellos. Hasta ahí todo parece lógico: el niño copia lo que ve en casa.

Las estadísticas entonces nos dicen otra cosa bien distinta: tener libros cerca o visitar museos o bibliotecas no es una causa de la inteligencia y de los hábitos lectores del niño sino un indicador de que lean o no.

Esto significa, por ejemplo, que si introducimos a un niño cualquiera (un niño adoptado, por ejemplo) en un hogar donde florezca la lectura y los libros, no hay ninguna razón para pensar que ese niño se volverá adicto a la lectura salvo si naturalmente tiene tendencia a ello.

La mayoría de padres que poseen muchos libros en casa y que se preocupan de que sus hijos se aficionen a la lectura tienden a ser individuos inteligentes, inquietos y aficionados a la lectura. Esos rasgos son en cierta medida hereditarios. De modo que sus hijos nacerán predispuestos para ello y el que los padres hagan el esfuerzo extra de inculcar lo que ya potencialmente está inculcado en ellos no será más que reiterativo. Es como crecer con unos padres de colegio militar no van a convertir al niño en un soldado.

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¿Que te parece este interesante método para que los niños lean? 

 

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